Barrancos en Matarraña y Els Ports

Barrancos Els Ports y Matarraña

Conglomerado, rápeles volados y buñuelos de leyenda: fin de semana de barrancos en Els Ports y Matarraña

Hay fines de semana de montaña que se recuerdan por los paisajes, otros por la adrenalina, y otros por la compañía y el ambiente de equipo. El que acabamos de pasar en Matarraña y Els Ports lo ha tenido absolutamente todo.

El sábado arrancamos fuerte con la combinación Coll Redó - Carboneres. Después de una aproximación durilla, el plato fuerte no se hizo esperar: un rápel volado de 52 metros que ponía a prueba las alturas. El acceso a la gran vertical y la gestión de cuerdas fueron impecables; el grupo entero coordinó la maniobra con precisión. Seguidamente, disfrutamos de una divertida exhibición de estilos e ingenio para salvar las pozas que quedaban bajo los rápeles.

Eso sí, la topo que llevábamos resultó ser algo engañosa y nos guardaba una última sorpresa en el Carboneres: cuando ya nos habíamos quitado los neoprenos dando el descenso por finiquitado, descubrimos que aún quedaba un último rápel obligatorio... ¡Toco volver a vestirse y ponerse el arnés a toda prisa!

El domingo, en Cantavella, la aproximación también nos hizo sufrir y acuñamos una nueva máxima para el refranero del club: «Detrás de Lalos, todos los caminos son malos».

Mención especial para quien no dudó en arriesgar el físico en una poza para proteger al grupo. Acabado el barranco, alguno más quiso aportar su dosis de dinamismo con un resbalón acrobático, aunque con la misión ya cumplida y directo a la poza de baño, ideal para refrescar.

Nos alegró enormemente el reencuentro con Diego «el Canario»: ¡qué alegría tenerte de vuelta en el equipo! Todo nuestro cariño también para la joven incorporación.

Un descenso no está completo sin su logística culinaria. Millones de gracias a los padres de Natalia por su inmensa amabilidad como anfitriones, por cuidarnos con sus productos de Km 0 y por esos buñuelos que nos devolvieron la vida. Un aplauso gigante a los cocineros y pinches del grupo: hamburguesas gloriosas para la cena del sábado y una fideuá increíble el domingo que no solo nos reconfortó al terminar, sino que nos ha arreglado los tuppers del lunes.

Más aplausos también para el equipo de baile y animación que amenizó las esperas a las comidas.