Ferrata Estrechos de La Hoz
FORMICHE ALTO
Parece que ir al Sur es ir “a menos” pero nada de eso. La vía ferrata de los Estrechos de la Hoz, en Formiche Alto, es todo un lujo para la vista, al discurrir por un desfiladero que alterna flanqueos de ferrata, con caminata y vadeos de río, inmersos en un cañón encajonado.
Aparcamos en la parte alta de la ferrata, para tener el coche más cerca en el regreso y evitar el calor de las horas centrales del día. Nos dirigimos por pista hacia el cauce del río e iniciamos el primero de los estrechos, sencillo pero bonito. No corre agua, se nota la falta de lluvias y el calor intenso, pero tenemos la suerte de que discurriremos todo el rato a la sombra de las paredes del barranco.
El tiempo apremia, y como vamos en salida de club para hacer actividad, no visitaremos ninguna de las cuevas de los maquis, fuentes ni miradores. Eso lo dejamos para que los ascimeros tengan aliciente de repetir actividad en otro momento.
Eso sí, la sabina pinera es un buen punto fotogénico donde descansar un rato. Y de paso, dar margen para que el grupo que nos precede vaya cogiendo distancia, pues llega el primer puente tibetano y las esperas se intensifican.
Nuevamente pillamos al grupo precedente en el segundo puente tibetano, así que aprovechamos para comer y charlar un rato todos juntos, antes de meternos en la parte final de la ferrata, con los tramos más encajonados y, si se puede decir así, la más complicada.
Se está a gusto a la sombra y se hace larga la grapa, pero, finalmente, salimos al tramo final con grapas ascendentes en subida y la vía de salida al cortafuegos. Entre algún tramo de sombra y alguna nube aliada de nosotros, llegamos a la pista de regreso, donde, en pendiente favorable llegamos nuevamente a los coches.
En el bar de Formiche Alto nos dejan comer el bocadillo acompañado de la cerveza y el café, así que cogemos fuerzas antes de emprender el regreso a Zaragoza, con la sensación de llevarnos en el bolsillo esa mezcla senderista-ferratista.
