Escalada en Olba
Salida a Olba – 26 y 27 de septiembre
Esta vez tocaba Olba, después de algún cambio de planes y de recuperar una salida que tuvimos que posponer por diferentes contratiempos.
Nuestro campo base fue el Refugio del Alto Mijares, un emplazamiento muy bonito y cerca de los sectores de escalada, aunque en el grupo nos salieron algunos burgueses que durmieron en un hostal del pueblo de Olba, ¡que no se quitaban las gafas de sol ni para comer! 😂😂😂
También hubo nuevas incorporaciones, que fueron más que bienvenidas, y con las que aprendimos un montón y nos lo pasamos en grande.
El sábado 26 nos fuimos al sector de la Esquina Española, pasando por otros sectores, como El Quijote y la Esquina Alemana, entre otros, para que la gente los conociera. Parece que les gustaron.
Una vez en la Esquina Española, la gente se animó y empezó a calentarse, ¡y tanto! A mediodía, con la orientación sur y el sol apretando de lo lindo, tuvimos que hacer un descanso. Y, con la tentación del río Mijares tan cerca, decidimos darnos un baño bien merecido. ¡Qué a gustito! ☺️☺️ Alguno incluso tuvo que subir al refugio a por agua para evitar que nos deshidratáramos.
Por la noche sacamos nuestras viandas y, entre bocado y bocado, ya se oían algunas voces que comentaban que vamos camino de convertirnos en la sección donde mejor se come de As Cimas. ¡Ahí queda eso!
El domingo por la mañana, tras la visita nocturna de la fauna local, pusimos los hornillos a funcionar para afrontar el segundo día de escalada. Esta vez volveríamos a subir a los sectores de El Casucho, pero nos quedaríamos en el sector de Don Quijote, cuyos árboles nos darían un respiro del sol hasta el mediodía.
Allí demostramos que el sol del día anterior no nos había amedrentado y que la gente seguía animándose a probar las vías, a pesar de la dureza de una caliza que te muerde los dedos en cada agujero. Una roca en la que los cuartos «quintean» y los quintos tienen complejo de sextos. 😂
También hubo quien se animó a escalar dos vías abiertas recientemente, convirtiéndose así en una de las primeras repeticiones de estas vías.
A mediodía volvimos a darnos un último remojón en las frías aguas del Mijares para afrontar frescos la costera hasta el refugio, donde comimos, pusimos en común las impresiones de la salida y nos reímos recordando las anécdotas que nos había dejado el fin de semana en esta maravillosa escuela.
¡Seguro que la sección de escalada de As Cimas se volverá a dejar ver por las paredes de Olba!
