Escalada en Chodes
Cerrando el círculo en Chodes ⛰️
Se acercaba el final del mes de octubre y con él la esperada salida de clausura de la temporada 2026 de la sección de escalada del Club AS CIMAS. El calendario marcaba Castellote, una cita muy esperada por todxs, pero la increíble afluencia de participantes y algunas cuestiones técnicas nos hicieron adaptar la logística para asegurar que todos disfrutáramos al máximo.
No nos íbamos a quedar sin escalar. Además, la familia escaladora quería sorprender a uno de sus monitores más queridos con una fiesta sorpresa y, ya de paso, celebrar el cumple de otro monitor ¿tránsfuga?
Así que pusimos rumbo a Chodes con el material, los regalos y las tartas... ¡y es que siempre nos quedará Chodes! Pero poca broma, que sus paredes no regalan nada y más de uno se llevó una sorpresa en sus vías salpicadas de generosos alejes.
La jornada comenzó con una nota alta: destacar la excelente puntualidad de todo el grupo a la hora acordada. El ejército de Pancho Villa… perdón, el grupo de escalada, desembarcó el sábado por la mañana en las calles de Morata para tomar el café previo, no vaya a ser que nos pusiéramos a escalar antes de las 11:00.
De allí, ya un poco más organizados, nos distribuimos por las paredes con la promesa de no alborotar demasiado, respetando el entorno, a los senderistas y a otros escaladores que hubiera por la zona. Desde el inicio, los monitores volvieron a demostrar su saber hacer, estableciendo normas claras de seguridad, respeto absoluto a la naturaleza y pautas para garantizar la buena convivencia. Con la estructura bien organizada, nos dividimos en grupos y la energía fluida (¡puro flow!) hizo que todo el mundo disfrutara a lo grande.
Nos repartimos por sectores clave que nos dieron muchísimo juego: los clásicos de Chodes (Gran Placa, Punta Carpincho, Circo del Sol) y otros de incorporación más reciente (Mamarrabos... ¿?). Y así fue transcurriendo la jornada: abriendo vías ¿o era montando?, y desabriendo ¿o era desmontando? Bueno, en definitiva, poniendo en práctica los conocimientos y maniobras que se han ido trabajando a lo largo del año. ¡Porque este grupo tiene un objetivo claramente definido!
IN... INDE... ¡INDEPENDENZIA!
No faltaron los momentos divertidos y las anécdotas para el recuerdo. Tuvimos una sesión muy al estilo Barrio Sésamo para repasar conceptos básicos en la pared ("esto es izquierda, esto es derecha, esto es vertical, esto es diagonal…") que sacaron más de una carcajada entre pegue y pegue.
Tampoco faltaron las sabias perlas del refranero popular para guiarnos y motivarnos: desde el clásico ¡a llorar a la llorería! para los pasos apretados, hasta la lección de oro de la jornada: “si se aleja, se deja”.
Ya por la tarde, instalados en el albergue de Morata y previa merecida cerveza, nos dimos una ducha y se dispusieron los últimos preparativos para dar la gran sorpresa a nuestros cumpleañeros y monitores, tanto al que se creía organizador de todo como al que venía de oyente.
Cenamos de forma ligera... ¡ay no!, me estoy confundiendo de salida: cenamos de forma contundente. Y cuando ya estábamos con los cafés, dimos la sorpresa: tartas, velas, regalos, felicitaciones y brindis. ¡Muchas gracias a María y Rebeca por sus espectaculares tartas! Aprovechando la ocasión, obsequiamos también al resto de “lisensiados”.
Tras las fotos de rigor, jugamos un Kahoot inspirado en la sección de escalada: risas generalizadas y alguna protesta puntual por alguna pregunta. El juego tuvo muchísimo éxito, quién sabe si aquí empieza una tradición a repetir en próximas salidas... ¡Muchas gracias a las organizadoras!
Nos fuimos a dormir apurando al máximo (léase hasta que amablemente nos invitaron a marchar), cansados pero muy satisfechos de lo que había dado el día. A pesar de que algún dormitorio recibió de madrugada la visita inesperada de una escaladora despistada, en general se descansó y repusimos fuerzas. ¡Menos mal que esa noche había una hora más!
Cerrar el año volviendo a la misma escuela donde realizamos la primera salida de la temporada le da un sentido muy especial al camino recorrido. El círculo se cierra. Volvemos a los orígenes, pero con más experiencia, más comunidad y la misma pasión del primer día.
Y es que ha llegado ese bonito momento en el que los polluelos que empezaron el año con cautela ya afianzaron conocimientos, despliegan sus alas y deben dejar el nido para seguir avanzando más allá de la formación del club... ¡Hay que ir dejando sitio libre para la nueva nidada que querrá volar con nosotros el próximo año!
¡VOLAD PAJARILLOS!
Y colorín colorado, esta historia se ha acabado. Nos vemos en la fiesta del ROCÓDROMO.
¡Muchas gracias a todxs por compartir este fin de semana, a los monitores por su dedicación y a todo el club por esta temporada inolvidable! ⛰️🍻🎂✨
