Escalada en Calcena – Abril/26
Escalada en Calcena
Dicen que la montaña transmite paz, pero en Calcena, esa joya del Sistema Ibérico, descubrimos que lo que realmente ofrece es... metamorfosis. Gente encantadora que, a pie de vía, te da los buenos días con una sonrisa, pero que a tres metros del seguro se transforma en algo salido de El Exorcista. Mientras unos hablaban de «gestión del estrés», otros recordaban que: «¡No es tres, que es DOS MÁS UNO!».
El Sector Cueva Honda nos brindó una caliza de calidad excepcional en la cara oculta del Moncayo. Empezamos calentando en la Pared Derecha y, en cuanto el sol apretó, El Pasillo se convirtió en el refugio perfecto. Es un lugar espectacular donde escalamos entre chorreras y buzones, disfrutando de la sombra y del magnetismo de este valle.
Entre risas, el grito de «¡PILLA, PILLA!» se convirtió en el hit del verano. Y cuando la fe fallaba… se «aceraba». Se tiró de cinta con arte y descaro, mientras desde el suelo ayudaban: «Sube pies, que ganarás manos».
Incluso tuvimos invitados inesperados. Tras las risas y los encadenes, descubrimos que, si tú no te pegas a la roca, la naturaleza se pega a ti: ¡nos llevamos algunas garrapatas de recuerdo! Un pequeño gaje del oficio que sirvió para echarnos las últimas carcajadas del día mientras nos revisábamos antes de las cervezas de rigor.
Si te lo perdiste, el FOMO está totalmente justificado. Calcena nos regaló una jornada de las que hacen club.
