Ferrata Peña Palomera 15 Febrero
Salida Ferratas 15 de febrero
Con el regusto amargo de la pasada actividad de ferratas de enero (Bárbara en Montalbán) que tuvimos que anular por lluvia, nos encontramos de nuevo con una climatología adversa que nos hizo cancelar el plan de febrero (finde de convivencia en Sobrón). De nuevo tocaba recomponer planes y en este caso el B era ir el domingo, con meteo más amable, a las ferratas El Puente y 3 Puntas en San Blas, Teruel, en un entorno incomparable.
Con esta intención dejamos Zaragoza sobre las 8:00 seis aguerridos ferratistas y nos dirigimos al sur, ignorantes aún de la sorpresa que nos aguardaba más adelante. Efectivamente, poco antes de alcanzar nuestro destino somos informados de que la pasarela que da acceso a las ferratas está inundada por la crecida del río Guadalaviar. Ya en el coche los monitores valoramos la situación y decidimos, dada la cercanía a la que nos encontramos de San Blas, llegar hasta allí y decidir si es posible vadear el río o estudiar las posibles alternativas.
Enseguida vimos la causa de la crecida: debido a las últimas lluvias, el embalse del Arquillo estaba lleno y habían procedido a desaguarlo abriendo esclusas. Esto provocó la crecida tanto en nivel del agua como en la fuerte corriente, lo que nos desanimó de la valiente idea que había sobrevolado las cabezas de algunos de nosotros: descalzarnos para vadear el río. Inviable, arriesgado e innecesario.
Valoramos las opciones de no volver a casa “de vacío” y rápidamente improvisamos un plan C, la ferrata de Peña Palomera, una K2 a la altura de Torremocha de Jiloca.
Allá dirigimos los vehículos, y sobre las 12:00 de la mañana estábamos calzándonos arneses y equipos varios para preparar la subida y sobre todo para protegernos del presumible viento que tendríamos arriba, pues abajo en la zona de aparcamiento, las rachas ya soplaban nerviosas, avisando de lo que tendríamos más arriba. Iniciamos la aproximación, de unos 15 minutos de subida por roca y piedra suelta, siguiendo algún que otro mojón escaso pero suficiente para no perderse. Ya a pie de ferrata terminamos de equiparnos, repartimos walkies, organizamos el orden de ataque, y para arriba, que cuanto antes empecemos, antes acabaremos de “disfrutar” estas rachas de viento.
La Palomera se progresa fácil y muy vertical sobre una pared plana que tiene alguna repisa para descansar si fuera necesario y/o reagrupar a los seis que íbamos. Nos quedamos también con la presencia de varias reuniones que encontramos, por si volvemos otro día con ganas de rapelar. Seguimos ascendiendo tomando constancia, por los restos orgánicos visibles, de que estamos en zona de cabras montesas, aunque no vimos ninguna.
La progresión continúa siguiendo las grapas y algún que otro tramo (pocos) con agarres en roca, que colabora en hacer algo más divertida la subida. El viento no es peligroso, pero sí molesta, y algún buitre lo aprovecha para acercarse a curiosear lo que hacemos. Un par de desplomes bastante suaves y una travesía de escasos 10 metros terminan de definir esta K2 fácil y asequible para debutantes y niños, y con unas fantásticas vistas tanto en la subida como ya en el final, al que llegamos en poco menos de una hora.
Felicitaciones y fotos individuales y de grupo, y visita al pilón de la Sierra Palomera, a 1533 metros de altura, desde donde en un día despejado como el que teníamos, se puede contemplar el valle del Jiloca, la Sierra Minera, Montes Universales, Sierra de Albarracín y Sierra de Javalambre. Bajamos durante 45 minutos por un camino bien señalizado por marcas rojas y mojones, y con algún tramo equipado con línea de vida por si se quiere ir más tranquilo. Y al llegar a los coches, descargamos material y movemos un kilómetro hasta el Albergue Refugio de Palomera, de propiedad municipal, donde damos buena cuenta de nuestras provisiones entre agradables conversaciones, anecdotarios varios y planes y promesas para siguientes actividades de As Cimas.
Un día estupendo, que las circunstancias y la meteo no ayudaron a ponerlo fácil, pero la actitud del grupo sí.
