Ferratas Sobron y Cuestacer
Ferratas Sobron y Cuestacer
Menudo sabor de boca nos ha dejado nuestra primera salida fin de semana todo incluido de ferratas.
Dos días con ferratas, alojamiento, tiempo libre, alejamiento de la zona de confort de Aragon...
Comenzamos con tremendo madrugón, pero el viaje a Álava-Burgos es largo y la Cresta de Sobron requiere sacar ticket con hora establecida de acceso. La restricción del número de personas por franja horaria nos obliga a dividirnos en tres grupos, pero entre walkis y que la serpiente acaba juntándose en los tramos delicados, casi como si fuésemos hermanados. Los dos primeros tramos disfrutamos de cada paso, los más valientes desafiando de pie en la cresta, otros como en el Paso del Caballo del Vallivierna, a horcajadas. Llegamos al tercer tramo para afrontar un magnífico K4 con una escalada en fisura y unos espolones en los que la cuerda sirvió para asegurar como si de largos se tratara. Cuando se usa la cuerda el tiempo se dispara, pero aun así, estamos a tiempo para comer en el bar de las piscinas a la sombra de lo que una mañana empezó en la niebla, y terminó con un magnífico día soleado.
Tarde libre, pero nadie descansó. Todos fuimos a ferratear y aunque fuera ajena a la actividad del club, unos probando una K5, ya que no nos queríamos quedar con la miel en los labios, y otros fueron a Tobera, a hacer una K3 que vaya como se las gastan en esta zona, nada que ver el grado al que estamos acostumbrados, todo tiene un plus+.
Tanto es así, que cerveza rápida y como se está a gusto y anochece tarde... corre que habrá que ir a descansar. Unos al albergue parroquial de Pancorbo donde por 10€ tienes cama, ducha y cocina con microondas. ¿Qué más pedir? Los furgoneteros vamos directos al parking/área de autocaravanas de Silanes.
Domingo a las 9 es la hora de quedada en el mismo parking. Hay que cruzar el pueblo y buscar las dos vías ferratas. ¿Cuáles? Pues Miraveche y Cuestacer. Oiga, que somos de fuera y no las conocemos. Miraveche no se ve por ninguna parte, ni rastro de paneles, una posible vía que parece sin mantenimiento, nadie a quien preguntar... Todo apunta a que Miraveche la están desmantelando, al parecer han aprovechado grapas, se ven puentes a los que les faltan tablones... En fin, a lo seguro, vamos a Cuestacer. Espectacular, picante, con desplomes que nadie nos imaginábamos, llena de puentes tibetanos, puentes mono, escaleras, péndulo y una tirolina para deleite de Antonio. En fin, como en las reseñas indica, un auténtico parque de aventuras. A la una del mediodía ya hemos terminado, pero nuestra jornada no, colocamos furgonetas contra autocaravanas, portones y toldos y con sillas y mesas montamos un vermute ferratero para celebrar el éxito del finde completo de ferratas fuera de Aragon.
